Ruth
Ruth —SÃ. No es que estuviera muy de acuerdo en que lo hiciera. Pero, de algún modo, cuando se sabe tratar adecuadamente a las personas se logra más fácilmente llevarlas a tu terreno; no es esto exactamente lo que pretendÃa decir. Pero esta tarde, después de que papá me demostrara que su amor por mà es verdadero, más de cuanto yo imaginaba (ya que siempre he pensado que tenÃa tal predilección por Dick, que no habÃa espacio en su corazón para nosotras), he encontrado el valor para decirle que tenÃa intención de venir a saludaros. Se quedó en silencio durante unos minutos, luego me dijo que podÃa hacerlo pero que tuviera presente que no daba su aprobación y que no debÃa comprometerle con mi visita; y sin embargo, puedo decir que en el fondo de su corazón, quedan aún vestigios de su antiguo sentimiento benévolo por el señor y la señorita Benson, y espero que no haya terminado todo de esta manera, si bien, mi madre está convencida de que asà es.
—El señor y la señorita Benson no quieren ni oÃr hablar de la posibilidad de que me vaya —dijo Ruth tristemente.
—Y tienen toda la razón.
—Pero no estoy ganando dinero. No consigo encontrar trabajo. Soy solamente una carga.