Ruth
Ruth —DeberÃa haber venido para mantenerlo al corriente, pero he estado tan ocupada… Mamá no querÃa ni siquiera acercarse a mi padre —parece ser que le ha dicho algo que ella no le perdona—. Si papá se sentaba en la mesa, mamá no comÃa. Ha estado viviendo prácticamente en la habitación de los niños; ha sacado todos los juguetes y vestidos viejos de Dick y aferrándose a ellos no dejaba de llorar.
—Entonces el señor Bradshaw ha vuelto a unirse a ustedes: tenÃa miedo, por lo que me comentó el señor Farquhar, de que se hubiera aislado de todos.
—¡Ojalá lo hubiera hecho! —exclamó Jemimah, comenzando a llorar de nuevo—. Hubiera sido más natural que el comportamiento que ha adoptado; la única diferencia respecto a su habitual modo de proceder ha sido que no ha ido a su despacho, por lo demás, se ha sentado con nosotros en la mesa y ha hablado como siempre; incluso ha hecho una cosa que no habÃa visto jamás, ha intentado hacernos reÃr: para demostrar lo poco que le importaba.
—¿No ha salido de casa?
—Sólo al jardÃn. Pero yo estoy convencida de que en realidad sà que le importa; tiene que importarle; no puede repudiar a un hijo de ese modo, aunque él crea que sÃ; todo esto, hace que tenga miedo de contarle el accidente. ¿Vendrá, señor Benson?