Ruth
Ruth —Oh, se muestra totalmente arrepentido. Si no fuera por el proverbio: «Cuando el diablo enfermó, el diablo quiso ser monje»[108], tendrÃa gran confianza en él; o si tuviera más fuerza de voluntad para recomenzar, o más rigor y menos superficialidad respecto a los sanos principios que le han inculcado. De cualquier modo, esta oportunidad de Glasgow, es algo bueno: clara, con obligaciones definidas, sin grandes responsabilidades que recaigan sobre él, un superior atento y gentil, y me imagino, mejores compañÃas que aquellas que frecuentara con anterioridad. Porque, como usted bien sabe, el señor Bradshaw temÃa que su hijo se relacionara con personas fuera de su cÃrculo familiar. Jamás le permitió que invitara a algún amigo a casa. Sinceramente, cuando pienso en la vida innatural que el señor Bradshaw esperaba que Richard llevase, siento una gran piedad por él y hace que albergue esperanzas. A propósito, ¿ha conseguido persuadir a Ruth de que envÃe a Leonard a la escuela? Se arriesga a correr los mismos peligros que Dick, si continúa con su aislamiento: no ser capaz de elegir sabiamente a sus amistades, encontrándose demasiado fascinado por la excitación de una sociedad que le volverÃa imprudente a la hora de elegir sus compañÃas. ¿Le ha hablado ya sobre mi proyecto?