Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Había esperado que tendría el sumo placer de verte este verano en Haworth, pero los asuntos humanos son mudables y las resoluciones humanas han de doblegarse al curso de los acontecimientos. Nos encontramos todos a punto de dividirnos, dispersarnos, separarnos. Emily se va al colegio; Branwell, a Londres; y yo voy a trabajar como maestra. Yo misma he tomado esa última decisión, pues sé que tengo que dar el paso alguna vez y que cuanto antes, mejor; y porque sé muy bien que papá tendrá suficientes gastos para sus limitados ingresos si Branwell asiste a la Real Academia y Emily a Roe Head. Te preguntarás dónde voy a residir. A siete kilómetros de tu casa, en un sitio que a ninguna de las dos nos es desconocido, pues se trata del mismísimo Roe Head antes mencionado. ¡Sí! Voy a dar clases en el mismo colegio en que estudié. Me lo propuso la señorita Wooler, y me pareció preferible aceptar ésta que otras ofertas para trabajar como institutriz que había recibido antes. Me entristece mucho, muchísimo, la idea de marcharme de casa, pero la obligación y la necesidad son dueñas severas a quienes no podemos desobedecer. ¿No te dije una vez que tenías que sentirte agradecida por tu independencia? Lo creía cuando lo dije entonces y lo repito ahora con doble fervor; si hay algo que me anime es la idea de estar cerca de ti. Seguro que Polly y tú iréis a verme; sería injusto por mi parte dudarlo. No has sido nunca mala todavía. Emily y yo saldremos de casa el 27 de este mes; la idea de que estaremos juntas nos consuela bastante a las dos, y la verdad es que ya que tengo que aceptar un empleo, «Las cuerdas me cayeron en parajes amenos».