Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte C. HEGER
Había tanta sinceridad y tanta amabilidad en esta carta, y era tan evidente que un segundo año de estudio sería mucho más valioso que el primero, que no vacilaron mucho en tomar la decisión: Charlotte debía volver a Bruselas.
Mientras tanto, disfrutaron indeciblemente de las Navidades todos juntos. Branwell estaba con ellos; eso siempre era un placer entonces; fueran cuales fueren sus defectos, e incluso sus vicios, sus hermanas seguían considerándolo la esperanza de la familia y confiaban en que algún día fuera su orgullo. Se negaban a ver la magnitud de los defectos de los que les hablaban de vez en cuando, convenciéndose de que esos defectos eran comunes a todos los hombres, por mucha fortaleza de carácter que tuvieran; porque, hasta que la triste experiencia les abrió los ojos, cayeron en el error tan frecuente de confundir las pasiones fuertes con el carácter fuerte.