Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Tu última carta manifestaba una admiración tan sincera y juiciosa por el doctor Arnold que quizá no seas del todo indiferente al hecho de que durante mi última visita a la señorita Martineau comprendí mucho más de Fox How y de sus habitantes, y me asombraba a diario que la viuda y los hijos de uno de los hombres más grandes y admirables de su tiempo poseyeran las cualidades más estimables. De mi amable anfitriona todos los elogios que hiciera serían pocos. Aunque no comparta todas sus opiniones filosóficas, políticas y religiosas, ni acepte sus teorías, creo que posee un gran mérito, grandeza, que actúa con coherencia, benevolencia y perseverancia; por todo lo cual se granjea la estima y el cariño más sinceros. No es persona a quien haya que juzgar sólo por sus escritos, sino más bien por sus actos y por su vida, que no podrían ser más nobles y ejemplares. Me parece una benefactora de Ambleside, aunque no se atribuye ningún mérito por su activa e infatigable filantropía. Administra admirablemente su casa: todo cuanto hace lo hace bien, desde escribir un relato hasta la labor femenina más discreta. No tolera forma alguna de descuido o negligencia, pese a lo cual no es demasiado severa ni demasiado exigente: sus criados y sus vecinos pobres la estiman y la respetan.