Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Charlotte se dedicó durante un tiempo a escribir Villette, siempre que se encontraba bien de salud y animada; pero con frecuencia le era imposible escribir y entonces se entristecía y se irritaba consigo misma por ello. En febrero escribe así al señor Smith:
Me dice algo de ir a Londres; pero las palabras son etéreas y por suerte no estoy obligada a oírlas ni a contestarlas. Londres y el verano quedan a muchos meses de distancia: ahora mismo nuestros páramos están blancos de nieve y los pequeños petirrojos vienen todas las mañanas a la ventana a buscar migas. No pueden hacerse planes con tres o cuatro meses de antelación. Además, creo que no merezco ir a Londres; nadie es digno de un cambio y menos de darse un lujo. En mi fuero interno pienso todo lo contrario, creo que tendrían que encerrarme en la prisión y mantenerme incomunicada a pan y agua —sin una sola carta de Cornhill—, hasta que escriba un libro. Estoy segura de que ese tratamiento durante doce meses daría uno de estos dos resultados: o bien saldría al cabo de ese tiempo con un manuscrito de tres volúmenes en la mano, o bien en un estado mental que me eximiera para siempre de expectativas y obras literarias.