El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia El oro permanece bajo la protección del poseedor prudente que lo invierte según los consejos de hombres sabios.
El oro se aferra al poseedor prudente, aunque se trate de un poseedor despreocupado. El hombre que busca la opinión de hombres sabios en la forma de negociar con oro aprende rápidamente a no arriesgar su tesoro y a preservarlo y verlo aumentar con satisfacción.
La cuarta ley del oro
El oro escapa al hombre que invierte sin fin alguno en empresas que no le son familiares o que no son aprobadas por aquellos que conocen la forma de utilizar el oro.
Para el hombre que tiene oro pero que no tiene experiencia en los negocios, muchas inversiones parecen provechosas. A menudo, estas inversiones comportan un riesgo, y los hombres sabios que las estudian demuestran rápidamente que son muy poco rentables. Asà pues, el poseedor de oro inexperto que se fÃa de su propio juicio y que invierte en una empresa con la que no está familiarizado descubre a menudo que su juicio es incorrecto y paga su inexperiencia con parte de su tesoro. Sabio es aquel que invierte sus tesoros según los consejos de hombres expertos en el arte de administrar el oro.
La quinta ley del oro