El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia DistraÃdo como estaba, se encontró sin esperarlo, cara a cara con el hombre al que más deseaba evitar, Dabasir, el tratante de camellos de largo y huesudo cuerpo. De todos los amigos o conocidos a los que habÃa pedido pequeñas sumas de dinero, Dabasir era el que lo hacÃa sentirse más molesto pues no habÃa cumplido la promesa de reembolsarle rápidamente lo debido.
El rostro de Dabasir se iluminó al ver a Tarkad.
—Ajá, Tarkad, justo a quien buscaba, tal vez pueda devolverme las dos monedas de cobre que le dejé hace una luna, y también la de plata que le habÃa dejado anteriormente. ¡Qué suerte! Hoy mismo podré usar esas monedas. ¿Qué me dices eso, muchacho?
Tarkad empezó a balbucear y enrojeció. Su estómago vacÃo no le ayudaba a tener la cara dura de discutir con Dabasir.
—Lo siento, lo siento mucho —murmuró débilmente—, pero hoy no tengo las dos monedas de cobre ni la de plata que te debo.
—Pues encuéntralas —insistió Dabasir—. Seguro que puedes encontrar un par de monedas de cobre y una de plata para pagar la generosidad de un viejo amigo de tu padre que te ha ayudado cuando te hacÃa falta.
—No te puedo pagar por culpa de la mala suerte.