El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia Sharru Nada, el prÃncipe mercader de Babilonia, avanzaba orgulloso a la cabeza de su caravana. Le gustaban los tejidos finos y llevaba ropas caras y favorecedoras. Le gustaban los animales de raza y montaba con agilidad en su semental árabe. Era difÃcil adivinar su avanzada edad al mirarlo. Ciertamente nadie habrÃa podido sospechar que estaba atormentado interiormente.
El viaje a Damasco habÃa sido largo y las dificultades numerosas. No le preocupaba, las tribus árabes eran feroces y estaban ávidas de saquear sus ricas caravanas, pero no tenÃa miedo porque sus numerosas tropas de guardia le aseguraban una buena protección.
Estaba trastornado por la presencia de aquel joven a su lado que traÃa de Damasco. Era Hadan Gala, el nieto de su socio de hacÃa años, Arad Gula, a quien debÃa una eterna gratitud. QuerÃa hacer alguna cosa por su nieto pero cuanto más pensaba en ello, más difÃcil le parecÃa, justamente a causa del joven.
«Cree que las joyas son adecuadas para los hombres —pensó mirando los anillos y pendientes del joven—, y sin embargo tiene el rostro enérgico de su abuelo. Pero él no llevaba ropas de colores tan llamativos. Lo he invitado a venir conmigo esperando poderle ayudar a hacerse una fortuna y a huir del derroche con que su padre ha gastado su herencia».
Hadan Gula puso fin a sus reflexiones.
