El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »El gentÃo era tan numeroso cerca del poste de flagelación que temà acercarme más por miedo a que volcaran mi bandeja de pasteles de miel. Entonces subà a la muralla inacabada para mirar por encima de las cabezas. Tuve la suerte de ver a Nabuconodosor en persona que avanzaba en su carro dorado. Jamás habÃa visto una magnificencia tal, ropas semejantes, paños de tejido dorado guarnecidos de terciopelo como aquellos.
»No pude ver la flagelación, pero pude oÃr los gritos desgarradores del pobre esclavo. Me pregunté cómo alguien tan noble como nuestro noble rey podÃa aceptar ver un sufrimiento tal; pero cuando vi que reÃa y bromeaba con sus nobles, supe que era cruel y entendà por qué imponÃan a los esclavos que construÃan las murallas aquellas inhumanas tareas.
»Una vez muerto el esclavo, colgaron su cuerpo de una pierna en el poste para que todo el mundo pudiera verlo. Cuando la muchedumbre se comenzó a dispersar, me acerqué a él, sobre su pecho reconocà el tatuaje de las dos serpientes abrazadas. Era Pirata.