El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia Bansir, el fabricante de carros de la ciudad de Babilonia, se sentÃa muy desanimado. Sentado en el muro que rodeaba su propiedad, contemplaba tristemente su modesta casa y su taller, en el que habÃa un carro sin acabar.
Su mujer salÃa a menudo a la puerta. Lanzaba una mirada furtiva en su dirección, recordándole que ya casi no les quedaba comida y que tendrÃa que estar acabando el carro, es decir, clavando, tallando, puliendo y pintando, extendiendo el cuero sobre las ruedas; preparándolo de este modo para ser entregado y que fuera pagado por el rico cliente.
Sin embargo, su cuerpo grande y musculoso permanecÃa inmóvil, apoyado en la pared. Su mente lenta daba vueltas a un asunto al que no encontraba solución alguna. El cálido sol tropical, tan tÃpico del valle del Éufrates, caÃa sobre él sin piedad. Gotas de sudor perlaban su frente y se deslizaban hasta su pecho velludo.
Su casa estaba dominada, en la parte trasera, por los muros que rodeaban las terrazas del palacio real. Muy cerca de allÃ, la torre pintada del Templo de Bel se recortaba contra el azul del cielo. A la sombra de una majestad tal se dibujaba su modesta casa, y muchas otras también, mucho menos limpias y cuidadas que la suya.
