El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Debe de ser un suplicio que me han enviado los dioses —comentó Bansir—. Comenzó con un sueño, un sueño que no tenÃa sentido, en el que yo creÃa que era un hombre afortunado. De mi cintura colgaba una bolsa repleta de pesadas monedas. TenÃa shékeles que tiraba despreocupadamente a los mendigos, monedas de oro con las que compraba útiles para mi mujer y todo lo que deseaba para mÃ; incluso tenÃa monedas de oro que me permitÃan mirar confiadamente el futuro y gastar con libertad. Me invadÃa un maravilloso sentimiento de satisfacción. Si me hubieras visto no habrÃas conocido en mà al esforzado trabajador, ni en mi esposa a la mujer arrugada, habrÃas encontrado en su lugar una mujer con el rostro pletórico de felicidad que sonreÃa como al comienzo de nuestro matrimonio.
—Un bello sueño en efecto —comentó Kobi—, pero ¿por qué sentimientos tan placenteros te habÃan de convertir en una estatua colocada sobre el muro?
