Metafísica para la vida diaria
Metafísica para la vida diaria La Gran Fuerza Espiritual está más allá de tu comprensión humana. Acepta lo que te da con gratitud, no la interrumpas ni la cohíbas, y sobretodo, no se te ocurra pensar o decir, o exclamar cuando veas tus deseos realizados: «¡Cómo va a hacer!». «¡Esto no parece posible!». «¡NADA DE ESO!». Lo que pasa es que la Gran Fuerza Espiritual (cuyo nombre verdadero es «La Ley de Precipitación») es completamente impersonal y coloca sus dones en los lugares más armoniosos y más naturales, aprovechando los canales ya establecidos en tu propia vida. A ella no le interesa el exhibicionismo ni la sorpresa.
Solo cumple con su cometido de dar lo que tú pidas, donde mejor convenga.