El Profeta
El Profeta Y entonces un rico: «Háblenos de Dando».
Y él respondió:
Das sólo un poco cuando das de tus posesiones.
Es cuando te das ti mismo que de veras das.
Porque, ¿qué son las posesiones sino cosas que guardas y vigilas por miedo que las necesites mañana?
Y mañana, ¿qué le traerá mañana al perro sobre-prudente que entierre huesos en la arena sin huellas mientras los sigue a los peregrinos a la ciudad sagrada?
Y, ¿qué es el miedo de necesidad sino necesidad misma?
¿El pavor de la sed cuando tu pozo está lleno no es una sed que nunca se sacia?
Hay ellos que dan poco del mucho que tienen — y lo dan por reconocimiento y su deseo escondido hace que sus regalos no son sanos.
Y hay ellos que tienen poco y lo dan todo.
Éstes son los que creen en la vida y la recompensa de la vida, y su arca nunca está vacía.
Hay ellos que dan con alegría, y esa alegría es su recompensa.
Y hay ellos que dan con dolor, y ese dolor es su bautismo.
