El Profeta
El Profeta Entonces un abogado dijo, «¿Pero qué de nuestras leyes, maestro?»
Y él contestó:
Te encanta establecer las leyes,
Pero te encanta más romperlas.
Como niños jugando al lado del océano que construyen torres de arena con constancia y después las destruyen con risa.
Pero mientras construyes tus torres de arena el océano trae más arena a la orilla,
Y cuando las destruyes, el océano se ríe contigo.
En verdad el océano se ríe siempre con el inocente.
Pero, ¿qué de los para quienes la vida no es un océano, y las leyes de los hombres no son torres de arena,
Sino para quienes la vida es una piedra, y la ley un cincel con el qual cincelarían en ella sus propios parecidos?
¿Qué del lisiado que los odia a los bailadores?
¿Qué del buey a que le encanta su yugo y que los estima los alces y ciervos del bosque perdidos y vagabundos?
