El Profeta
El Profeta Entonces un ermitaño, que visitaba a la ciudad una vez al año, hizo paso adelante y dijo, «Háblenos de el Placer».
Y él contestó, diciendo:
El placer es una canción de libertad,
Pero no es la libertad.
Es el florecer de sus deseos,
Pero no es las frutas de los deseos.
Es una profundidad llamando a una cima,
Pero no es ni lo profundo ni lo alto.
Es el enjaulado alzando el vuelo,
Pero no es el espacio abarcado.
SÃ, verdaderamente, el placer es una canción de libertad.
Y yo les pedirÃa que lo canten con hartura del corazón; pero no les pedirÃa que pierdan sus corazones por el cantar.
Algunos de sus jovenes buscan el placer como lo fuera todo, y son juzgados y reprendidos.
Yo no los juzgarÃa ni los reprenderÃa. Yo les pedirÃa que busquen.
Porque hallarán al placer, pero no sólo a él:
Siete son sus hermanos, y el menor de ellos es más bello que el placer.
¿Uds. no han oÃdo del hombre que cavaba en la tierra en búsqueda de raices y halló un tesoro?
