El Profeta
El Profeta Habéis cantado para mà en mi soledad, y yo, de vuestras ansias, he edificado una torre en el cielo.
Pero ahora nuestro sueño se ha ido y ya no es la aurora. El mediodÃa está sobre nosotros y nuestra somnolencia se ha cambiado en dÃa pleno, y debemos separarnos.
Si, en el crepúsculo del recuerdo, nos encontráramos una vez más hablaremos juntos de nuevo y me cantaréis una canción más honda.
Y, si nuestras manos se unieran en otro sueño, levantaremos otra torre en el cielo.
Diciendo asÃ, hizo una seña a los hombres de mar e, inmediatamente, ellos levaron anclas, soltaron las amarras y se movieron hacia el este.
Y un grito nació de la gente, como de un solo corazón y se elevó en el crepúsculo y se arrastró sobre el mar como un sonar de trompetas.
Sólo Almitra estaba silenciosa, siguiendo al barco con los ojos hasta que se desvaneció en la niebla.
Y, cuando toda la gente se dispersó, ella estaba todavÃa -sóla sobre el muro que da al mar, recordando en su corazón lo que él dijera:
"Un momento, un momento de descanso en el viento, y otra mujer me llevará consigo."
