Los padecimientos del joven Werther
Los padecimientos del joven Werther 11 de junio
Di lo que quieras, ya no puedo quedarme. ¿Qué pinto aquí? El tiempo se me hace largo. El príncipe me trata todo lo bien que se puede tratar a alguien y sin embargo no me siento a gusto. En realidad no tenemos nada en común. Es un hombre razonable, pero de una razón muy común; su trato ya no me divierte más que un libro bien escrito. Me quedaré otros ocho días y después volveré a vagabundear sin rumbo fijo. Lo mejor que he hecho aquí son mis dibujos. El príncipe tiene sensibilidad artística y tendría más si no la limitara con desagradables observaciones científicas y con la terminología habitual. A veces me pone furioso cuando viajo con ardiente imaginación por la naturaleza y el arte y él, con la mejor intención, entra como un elefante en una cristalería con algún término artístico manido.
16 de junio
¡Por supuesto que sólo soy un vagabundo, un peregrino por el mundo! ¿Acaso sois vos algo más?
18 de junio
¿A dónde quiero ir? Te lo puedo confesar en confianza. Tengo que quedarme aquí otros catorce días y después he manifestado mi deseo de visitar las minas en ***; pero la verdad es que no es cierto: quiero volver a acercarme a Lotte. Y me río de mi propio corazón… y cumplo todos sus deseos.
29 de julio