Almas muertas

Almas muertas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después se quedó todavía durante un buen rato en el coche, reflexionando acerca de si le quedaría alguien a quien visitar, pero en la ciudad se habían agotado los funcionarios. En su conversación con estos grandes señores había hecho gala de una extremada habilidad en el arte de adular a cada uno de ellos. Al gobernador le dijo, como de paso, que cuando se entra en su provincia tiene uno la misma sensación que si llegara al paraíso, que los caminos eran magníficos y que los gobiernos que nombran a tan sabios administradores merecen todo género de alabanzas. Al jefe de la policía le citó algo muy elogioso referente a los guardias urbanos. Mientras hablaba con el vicegobernador y el presidente de la Cámara, que todavía no habían ido más allá de consejeros de Estado, se equivocó dos veces, tratándoles de «excelencia», lo que a ellos les gustó sobremanera. Resultado de todo ello fue que el gobernador le invitara a una velada familiar que tendría lugar aquel mismo día, y que los restantes funcionarios, a su vez, le convidasen uno a comer, otro a una partida de boston[7] y el otro a tomar el té.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker