Almas muertas
Almas muertas —Es un joven muy listo, pero es muy engreÃdo. Yo podrÃa serle de alguna utilidad, pues no me faltan relaciones en San Petersburgo, e incluso con… —el general no concluÃa la frase.
El capitán de policÃa rural contestaba en esta forma:
—Se trata de un don Nadie. Mañana sin falta iré a apremiarle para que pague los impuestos que aún tiene atrasados.
Los mujiks de su aldea, cuando se les interrogaba acerca de su amo, no contestaban nada. Esto significaba que su opinión no era muy favorable.
Pero hablando con imparcialidad, no era una mala persona, sino, sencillamente, un redomado holgazán.
En el mundo son muy numerosas las personas de esta clase; ¿por qué razón, pues, Tentetnikov no podÃa ser un holgazán? Sin embargo, veamos un dÃa cualquiera de su vida, exactamente igual a los demás, y que el lector juzgue por sà mismo sobre su carácter y sobre si su género de vida estaba en relación con las bellezas que le rodeaban.