Vi
Vi En los días solemnes y festivos, escolares y seminaristas recorrían las casas acomodadas montando espectáculos de marionetas. A veces representaban una comedia, y en tales casos siempre se destacaba algún teólogo, casi tan alto como el campanario de Kiev, que interpretaba el papel de Herodías o de Pentefría, la esposa de un cortesano egipcio. Como recompensa se les ofrecía una pieza de tela, un saco de mijo, medio ganso asado o algo por el estilo.