Poesia
Poesia No son todos ruiseñores[591]
los que cantan entre las flores,
sino campanitas de plata[592],
que tocan a la alba,
5sino trompeticas de oro[593],
que hacen la salva[594]
a los soles que adoro.
No todas las voces ledas[595]
son de sirenas con plumas[596],
10cuyas húmidas espumas
son las verdes alamedas;
si suspendido te quedas
a los süaves clamores,
no son todos ruiseñores,
15los que cantan entre las flores,
sino campanitas de plata,
que tocan a la alba,
sino trompeticas de oro,
que hacen la salva
20a los soles que adoro.
Lo artificioso que admira,
y lo dulce que consuela,
no es de aquel violín que vuela[597]
ni de esotra inquieta lira;
25otro instrumento es quien tira
de los sentidos mejores.
