Poesia
Poesia Los dineros del sacristán
cantando se vienen y cantando se van.
Tres hormas[602], si no fue un par,
fueron la llave maestra
5de la pompa que hoy nos muestra
un hidalgo de solar[603];
con plumajes a volar
un hijo suyo salió,
que asuela lo que él soló,
10y la hijuela loquilla
de ámbar quiere la jervilla[604]
que desmienta al cordobán[605].
Los dineros del sacristán
cantando se vienen y cantando se van.
15Dos troyanos y dos griegos,
con sus celosas porfías,
arman a Helena[606] en dos días
de joyas y de talegos;
como es dinero de ciegos,
20y no ganado a oraciones,
recibe dueñas con dones
y un portero rabicano[607];
su grandeza es un enano,
su melarquía, un truhán.
25Los dineros del sacristán
cantando se vienen y cantando se van.
Labra el letrado un real
