Poesia
Poesia Servía en Orán[807] al rey
un español con dos lanzas,
y, con el alma y la vida,
a una gallarda africana,
5tan noble como hermosa,
tan amante como amada,
con quien estaba una noche,
cuando tocaron al arma.
Trecientos cenetes[808] eran
10de este rebato la causa,
que los rayos de la luna
descubrieron sus adargas;
las adargas avisaron
a las mudas atalayas[809],
15las atalayas, los fuegos,
los fuegos a las campanas,
y ellas, al enamorado,
que en los brazos de su dama
oyó el militar estruendo
20de las trompas[810] y las cajas[811].
Espuelas de honor lo pican
y freno de amor lo para;
no salir es cobardía,
ingratitud es dejalla.
25Del cuello pendiente ella,
viéndole tomar la espada,
