Poesia
Poesia mudó la corona enjambre,
libándole en la armonía
cuantos respira azahares[829].
Asistir quisieron todos
30a esta lisonja que hacen
al que anudaron esposo
los mismos lazos que amante;
al siempre culto Danteo[830],
invidia de los zagales,
35en valor primero a todos,
en dichas, segundo a nadie.
Manteniendo él, pues, los ojos
de lilios, que dulces nacen
en la frente de Amarilis,
40a caducar nunca, o tarde,
néctar bebe numeroso
entre perlas y corales[831],
escuchando a la sirena,
que tremola plumas de ángel:
45«Quiéreme la aurora
por su ruiseñor.
Busque otro mejor;
que yo canto ahora
a mi dulce amor.
50Con la alba me envía
cuanto jazmín[832] bello
trenza en su cabello