Poesia
Poesia con aquella sangre noble[893].
Ya le regala los ojos[894],
30ya le entra, sin ver por dónde,
una piedad[895] mal nacida
entre dulces escorpiones[896].
Ya es herido el pedernal[897],
ya despide el primer golpe
35centellas de agua[898]. ¡Oh, piedad,
hija de padres traidores[899]!
Hierbas aplica a sus llagas,
que, si no sanan entonces,
en virtud de tales manos
40lisonjean los dolores[900].
Amor le ofrece su venda,
mas ella sus velos rompe
para ligar sus heridas:
los rayos del sol perdonen[901].
45Los últimos nudos daba
cuando el cielo la socorre
de un villano en una yegua
que iba penetrando el bosque.
Enfrenábale la bella
50las tristes piadosas voces,
que los firmes troncos mueven
y las sordas piedras oyen[902];
y la que mejor se halla
en las selvas que en la Corte,