Poesia
Poesia con gigotes[1049] de pepino,
y los inviernos, de nabo.
La política del diente
30cometían luego a un palo,
vara, y no de vagamundos,
pues no los ha desterrado[1050].
Era, pues, el mancebito
un Narciso iluminado,
35virote[1051] de Amor, no pobre
de plumas y de penachos.
De su barrio y del ajeno
diligentísimo braco[1052],
grande orinador de esquinas,
40pero ventor[1053] por el cabo;
citarista[1054], aunque nocturno,
y Orfeo[1055] tan desgraciado,
que nunca enfrenó las aguas
que convocó el dulce canto
45puesto que ya, de Anfión[1056]
imitando algunos pasos,
llamó a sí muchas más piedras
que tuvo el muro tebano.
Este, pues, galán un día,
50no sé si a pie o a caballo,
salió (Dios en hora buena)
no muy bien acompañado.
Cualquier lector que quisiere