Poesia
Poesia no voló como ella anduvo;
menos un torno responde
a los devotos impulsos,
165que la mulata se gira
a los pensamientos mudos;
¡oh destino, inducidor
de lo que has de ser verdugo!
Un día que subió Tisbe,
170humedeciendo discursos,
a enjugarlos en la cuerda
de un inquïeto columpio,
halló en el desván acaso
una rima que compuso
175el tiempo, sin ser poeta,
más clara que las de alguno.
Había la noche antes
soñado sus infortunios,
viendo el resquicio, entonces,
180«Esta es, dijo, no lo dudo;
ésta, Píramo, es la herida
que en aquel sueño importuno
abrió dos veces el mío
cuando una el pecho tuyo.
185La fe que se debe a sueños
y a celestiales influjos
bien lo dice de mi aya
el incrédulo repulgo.