Poesia
Poesia 310a un fresco sitïal dosel umbroso,
y verdes celosías unas hiedras,
trepando troncos y abrazando piedras.
Sobre una alfombra, que imitara en vano
el tirio sus matices (si bien era era
315de cuantas sedas ya hiló, gusano,
y, artífice, tejió la Primavera)
reclinados, al mirto más lozano,
una y otra lasciva, si ligera,
paloma se caló, cuyos gemidos,
320trompas de amor, alteran sus oídos.
El ronco arrullo al joven solicita;
mas, con desvíos, Galatea, suaves,
a su audacia los términos limita,
y el aplauso al concento de las aves.
325Entre las ondas y la fruta, imita
Acis al siempre ayuno en penas graves:
que, en tanta gloria, infierno son no breve,
fugitivo cristal, pomos de nieve.
No a las palomas concedió Cupido
330juntar de sus dos picos los rubíes,
cuando al clavel el joven atrevido
las dos hojas le chupa, carmesíes.
Cuantas produce Pafo, engendra Gnido,
