Poesia
Poesia que ha prevenido la zampoña ruda,
el trueno de la voz fulminó luego:
360¡referidlo, Pïérides, os ruego!
«¡Oh bella Galatea, más süave
que los claveles que tronchó la aurora;
blanca más que las plumas de aquel ave
que dulce muere y en las aguas mora;
365igual en pompa al pájaro que, grave,
su manto azul, de tantos ojos dora
cuantas el celestial zafiro estrellas!
¡Oh tú, que en dos incluyes las más bellas!
»Deja las ondas, deja el rubio coro
370de las hijas de Tetis, y el mar vea,
cuando niega la luz un carro de oro,
que en dos la restituye Galatea.
Pisa la arena, que en la arena adoro
cuantas el blanco pie conchas platea,
375cuyo bello contacto puede hacerlas,
sin concebir rocío, parir perlas.
»Sorda hija del mar, cuyas orejas
a mis gemidos son rocas al viento:
o dormida te hurten a mis quejas
380purpúreos troncos de corales ciento,
o al disonante número de almejas
