Poesia
Poesia que tanto esposo admira la ribera,
cual otro no vio Febo, más robusto,
del perezoso Volga al Indo adusto.
»Sentado, a la alta palma no perdona
410su dulce fruto mi robusta mano;
en pie, sombra capaz es mi persona
de innumerables cabras el verano.
¿Qué mucho, si de nubes se corona
por igualarme la montaña en vano,
415y en los cielos, desde esta roca, puedo
escribir mis desdichas con el dedo?
»Marítimo alcïón roca eminente
sobre sus huevos coronaba, el día
que espejo de zafiro fue luciente
420la playa azul, de la persona mía:
miréme, y lucir vi un sol en mi frente,
cuando en el cielo un ojo se veía;
neutra el agua dudaba a cuál fe preste,
o al cielo humano, o al cíclope celeste.
425”Registra en otras puertas el venado
sus años, su cabeza colmilluda
la fiera cuyo cerro levantado,
de helvecias picas es muralla aguda;
la humana suya el caminante errado
