Poesia
Poesia incauto meseguero sus sembrados,
de liebres dirimió copia, así, amiga,
480que vario sexo unió y un surco abriga.
Viendo el fiero jayán, con paso mudo
correr al mar la fugitiva nieve
(que a tanta vista el líbico desnudo
registra el campo de su adarga breve)
485y al garzón viendo, cuantas mover pudo
celoso trueno, antiguas hayas mueve:
tal, antes que la opaca nube rompa,
previene, rayo, fulminante trompa.
Con vïolencia, desgajó infinita,
490la mayor punta de la excelsa roca,
que al joven, sobre quien la precipita,
urna es mucha, pirámide no poca.
Con lágrimas la ninfa solicita
las deidades del mar, que Acis invoca:
495concurren todas, y el peñasco duro
la sangre que exprimió, cristal fue puro.
Sus miembros lastimosamente opresos
del escollo fatal fueron apenas,
que los pies de los árboles más gruesos
500calzó el liquido aljófar de sus venas.
Corriente plata al fin sus blancos huesos,