Poesia
Poesia Vuelas, oh tortolilla[511],
y al tierno esposo dejas
en soledad y quejas.
Vuelves después gimiendo,
5recíbete arrullando,
lasciva tú, si él blando;
dichosa tú mil veces,
que con el pico haces
dulces guerras de amor y dulces paces.
10Testigo fue a tu amante
aquel desnudo tronco
de algún arrullo ronco[512];
testigo también tuyo
fue aquel tronco vestido,
15de algún dulce gemido;
campo fue de batalla,
y tálamo[513] fue luego:
árbol que tanto fue perdone el fuego.
Mi piedad una a una
20contó, aves dichosas,
vuestras quejas sabrosas[514];
mi envidia ciento a ciento
contó, dichosas aves,
vuestros besos süaves.
25Quien besos contó y quejas,
las flores cuente a mayo,
