Poesia
Poesia de unos soldados fiambres[586],
que perdonando a sus hambres
amenazan a los hombres;
30de los tales no te asombres
porque, aunque tuercen los tales
mostachazos criminales,
ciñen espadas civiles.
Vuela, pensamiento, y diles
35a los ojos que te envío
que eres mío.
Por tu honra y por la mía,
de esta gente la descartes,
que le serán estos Martes
40más acïagos que el día;
pues la lanza de Argalía[587]
es ya cosa averiguada
que pudo más por dorada[588]
que por fuerte la de Aquiles.
45Vuela, pensamiento, y diles
a los ojos que te envío
que eres mío.
Si a músicos entrar dejas,
ciertos serán mis enojos,
50porque aseguran los ojos
y saltean las orejas[589];
cuando ellos ajenas quejas
canten, ronda[590], pensamiento,
