Mis confesiones
Mis confesiones —Nuestra congregación es sencilla y verdaderamente fraternal. Aquà todos trabajamos a la mayor gloria de Dios. ¡No es como en otras partes! Cierto que tenemos por ahà un pequeño señor feudal; pero no se ocupa de nada, ni molesta a nadie. Entre nosotros recobrarás el reposo y la paz del alma; aquà tomarás tus hábitos.
HabÃa recorrido ya el convento por la mañana. Se echaba de ver que, en otro tiempo, se hallaba en mitad de un bosque. Pero los árboles habÃan sido talados; aquà y allá se distinguÃan tocones y raÃces que emergÃan de la tierra, junto a los muros y al mismo umbral; la madera amontonada rasaba la cerca, a ambos lados de la iglesia, de cúpulas azuladas y paredes blancas, como dos alas negras.
Frente al edificio, el lago Azul, cubierto de hielo, se cerraba en forma de media luna; medÃa nueve verstas de un extremo a otro y sólo cuatro de ancho. Columbrábanse Zaozerié, las tres iglesias de Kudeiarof, y las cúpulas doradas del templo de Nicoll, en Tolokontzef. Por el otro lado y no muy distantes del convento, se hallaban las veintitrés casas del poblado de Kudeiarorsky-Vyselky. Y por todas partes se extendÃa el bosque frondosÃsimo.