Mis confesiones
Mis confesiones —¡No es de la obra del diablo de lo que hay que hablar, sino de la acción de la brutalidad! El bien y el mal radican en el ser humano; si queréis el bien, tendréis el bien; y si queréis el mal, tendréis el mal, por vosotros y para vosotros. Dios no os fuerza a hacer el bien o el mal; su voluntad os ha creado libres e independientes, de modo que podéis hacer el bien o el mal a vuestro gusto. ¡Vuestro diablo es la miseria y la ignorancia! El bien es humano, ciertamente, porque dimana de Dios; pero el mal no proviene del diablo, sino de la bestialidad.
—¡Hereje! —prorrumpieron todos.
Pero él prosiguió:
—¿Sabéis por qué representan al diablo con cuernos y patas de macho cabrÃo? ¡Pues porque es el principio animal en el hombre!
Pero cuando Larión desplegaba más elocuencia era al hablar de Jesucristo. Yo lloraba oyéndole contar el trágico destino del Hijo luminoso de Dios. Desde su discusión en el templo con los doctores, hasta el Gólgota, yo veÃa a Cristo surgir ante mà como un niño puro y esplendente en su amor inefable por los humildes, derramando su divina sonrisa sobré todos, sus palabras de consuelo, lleno de radiante y juvenil belleza.