Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Las posesas se abatían como masa inerte a los pies de la muchedumbre, sobre el fango o el polvo; agitábanse como peces recién sacados del agua; se oía un alarido salvaje y las gentes pasaban por encima de sus cuerpos convulsos, pisoteándolos o empujándolos, y gritando al ídolo:

—¡Cúralos, Virgen Santísima!

Gesticulando, empapados en sudor, ennegrecidos por el polvo, con los rostros en tensión suprema, aquellos seres humanos tenían aspecto salvaje. Y la procesión, con sus cánticos tristones y monótonos de voces fatigadas, con el rumoreo sordo de los pasos, era como una ofensa al cielo y a la tierra.

Bajo los árboles, a uno y otro lado del camino, los mendigos formaban dos abigarradas hileras: sentados o echados en tierra, enfermos, lisiados, mancos, ciegos, cojos, inválidos cubiertos de llagas pustulosas… Cuerpos agotados yacían por el suelo; manos y pies deformes se agitaban en el aire, tendiéndose hacia los que pasaban para excitar su compasión. Gimiendo y lloriqueando, con las llagas expuestas a los ardores del sol, aquellos miserables imploraban, exigían la limosna en nombre de Dios. Muchas caras no tenían ojos; otras poseían la mirada brillante como una llama; la enfermedad corroía las carnes y los huesos en labor despiadada; aquello era como una florescencia hedionda y sanguinolenta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker