Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Oye, Matvei: podría muy bien ser que fueras hijo de un general, pero eso no tiene ninguna importancia. Todos nacemos de igual modo, por consiguiente, el honor es el mismo para todos.

Era demasiado tarde; tenía ya doce años, y, las injurias dejaban en mí huella profunda. Me disgustaba la compañía de los otros muchachos, y esto me acercó más al sacristán. Vagábamos todo el invierno por el bosque, cazando pájaros, y descuidaba mis estudios.

Dejé las clases a los trece años; Larión no sabía lo que iba a hacer conmigo. ¡Cuántas veces, metidos en la barca, yo remando y él en el timón, formaba planes y más planes para el porvenir, y recorría con la imaginación todos los senderos de la vida humana!

Me imaginaba clérigo, militar o empleado; pero de ninguna manera me consideraba feliz.

—Vamos a ver, Motka, ¿qué opinas tú? —Y luego, riendo, añadía—: ¡Qué importa! ¡No tengas cuidado! Llegarás de una o de otra manera. ¡Pero, eso sí, rehúye el servicio de las armas; eso ahoga la personalidad!

Un día del mes de agosto, poco después de la Asunción, fuimos al lago de Liubochin a pescar siluros. Larión estaba un tanto bebido y llevaba aguardiente consigo. De vez en vez, tomaba un trago, tosía un poco y cantaba desaforadamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker