Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La barca era pequeña, vieja y no muy estable. En un movimiento demasiado brusco que hizo el chantre para volverse, zozobró el bote y ambos caímos al agua. Como no era la primera vez que esto nos ocurría, no experimenté temor alguno. Al volver a flor de agua vi a Larión que nadaba junto a mí, y me dijo:

—Gana la orilla; yo voy a empujar este maldito cascarón hasta el otro lado.

La orilla no estaba distante, y la corriente era poca; me puse a nadar tranquilamente, pero de improviso sentí que me tiraban de los pies, y volvíme con presteza: el bote anegado continuaba en el mismo sitio, pero Larión había desaparecido.

Me sentí penetrado por el miedo, como si hubiera recibido una pedrada en la cabeza; un estremecimiento me recorrió el cuerpo y luego me sumergí.

Acertaba a pasar por allí un sirviente de la finca, llamado Titof, guiando un coche. Aquel hombre presenció la escena y la desaparición de Larión. Cuando las fuerzas iban a abandonarme, Titof estaba ya en la orilla, despojándose de sus ropas. Él me salvó. No dimos con el cuerpo de Larión hasta por la noche.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker