Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡No tengo nada que hacer aquí! Ésta no es ocupación para mí. ¡Yo soy un dios; el pastor de todo el rebaño terrenal, vaya! Mañana me iré por los campos. ¿Por qué me han desterrado aquí, entre estas frías tinieblas? Eso no es trabajo mío…

Esas blasfemias me llenaban de inquietud, porque me figuraba que aquel profano manchaba la pureza del templo y que Dios estaba irritado viéndolo en su morada.

Empezóse a notar mi devoción y mi fervor religioso; el párroco, cuando nie veía, me bendecía de un modo particular, y yo debía entonces besarle la mano, que estaba siempre fría y cubierta de sudor. Aunque le envidiaba por estar iniciado en los misterios divinos, me era antipático y me daba miedo.

Los ojitos mates de Titof, semejantes a botones, me acechaban constantemente. Todos nie trataban con ciertas precauciones, como si yo fuera de vidrio. En más de una ocasión, la pequeña Olga me preguntó con voz queda:

—¿Serás santo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker