Mis confesiones

Mis confesiones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tatiana inquirió:

—¿Por qué estás tan triste?

No pude por menos que contestarle:

—Mi mujer ha muerto.

Entonces, ella siguió en voz más baja:

—¿Hace mucho tiempo?

—Cinco semanas.

La muchacha abrochóse el cuello y se mostró más prudente. Esto me satisfizo; la contemplé sin desplegar los labios y, mentalmente, le di las gracias. Aunque mi pena era muy grande, al fin era hombre que estaba habituado al trato de la mujer: había estado casado dos años.

La vieja dijo con voz entrecortada:

—Tu mujer ha muerto. Y eso, ¿qué importa? Eres joven y encontrarás tantas mujeres como quieras.

Tatiana le ordenó severamente:

—¡Ve a acostarte, Petrovna; vete a dormir! Yo acompañaré a nuestro huésped, y cerraré la puerta.

Cuando hubo salido la vieja, Tatiana me interrogó con voz pausada y cariñosa:

—¿Tenéis padres?

—No; no tengo a nadie.

—¿Y amigos?

—Tampoco.

—¿Qué haréis, pues?

—¡No lo sé!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker