Oráculo manual y arte de prudencia
Oráculo manual y arte de prudencia 61 Eminencia en lo mejor. Una gran singularidad entre la pluralidad de perfecciones. No puede haber héroe que no tenga algún extremo sublime: las medianÃas no son asunto del aplauso. La eminencia en relevante empleo saca de un ordinario vulgar y levanta a categorÃa de raro. Ser eminente en profesión humilde es ser algo en lo poco; lo que tiene más de lo deleitable, tiene menos de lo glorioso. El exceso en aventajadas materias es como un carácter de soberanÃa: solicita la admiración y concilia el afecto.
62 Obrar con buenos instrumentos. Quieren algunos que campee el extremo de su sutileza en la ruindad de los instrumentos: peligrosa satisfacción, merecedora de un fatal castigo. Nunca la bondad del ministro disminuyó la grandeza del patrón; antes, toda la gloria de los aciertos recae después sobre la causa principal, asà como al contrario el vituperio. La fama siempre va con los primeros. Nunca dice: «Aquel tuvo buenos o malos ministros», sino: «Aquel fue buen o mal artÃfice». Haya, pues, elección, haya examen, que se les ha de fiar una inmortalidad de reputación.