Oráculo manual y arte de prudencia
Oráculo manual y arte de prudencia 70 Saber negar. No todo se ha de conceder, ni a todos. Tanto importa como el saber conceder, y en los que mandan es atención urgente. Aquà entra el modo: más se estima el no de algunos que el sà de otros, porque un no dorado satisface más que un sà a secas. Hay muchos que siempre tienen en la boca el no, con que todo lo desazonan. El no es siempre el primero en ellos, y aunque después todo lo vienen a conceder, no se les estima, porque precedió aquella primera desazón. No se han de negar de rondón las cosas: vaya a tragos el desengaño; ni se ha de negar del todo, que serÃa desahuciar la dependencia. Queden siempre algunas reliquias de esperanza para que templen lo amargo del negar. Llene la cortesÃa el vacÃo del favor y suplan las buenas palabras la falta de las obras. El No y el Sà son breves de decir y piden mucho pensar.
71 No ser desigual, de proceder anómalo: ni por natural, ni por afectación. El varón cuerdo siempre fue el mismo en todo lo perfecto, que es crédito de entendido. Dependa en su mudanza de la de las causas y méritos. En materia de cordura, la variedad es fea. Hay algunos que cada dÃa son otros de sÃ; hasta el entendimiento tienen desigual, cuánto más la voluntad, y aun la ventura. El que ayer fue el blanco de su sÃ, hoy es el negro de su no, desmintiendo siempre su propio crédito y deslumbrando el ajeno concepto.