Oráculo manual y arte de prudencia
Oráculo manual y arte de prudencia 74 No ser intratable. En lo más poblado están las fieras verdaderas. Es la inaccesibilidad vicio de desconocidos de sÃ, que mudan los humores con los honores. No es medio a propósito para la estimación comenzar enfadando. ¿Qué es de ver uno de estos monstruos intratables, siempre a punto de su fiereza impertinente? Entran a hablarles los dependientes por su desdicha, como a lidiar con tigres, tan armados de tiento cuanto de recelo. Para subir al puesto agradaron a todos, y en estando en él se quieren desquitar con enfadar a todos. Aviendo de ser de muchos por el empleo, son de ninguno por su aspereza o entono. Cortesano castigo para estos: dejarlos estar, hurtándoles la cordura con el trato.
75 Elegir idea heroica. Más para la emulación que para la imitación. Hay ejemplares de grandeza, textos animados de la reputación. Propóngase cada uno en su empleo los primeros, no tanto para seguir, cuanto para adelantarse. Lloró Alexandro no a Aquiles sepultado, sino a sà mismo, aun no bien nacido al lucimiento. No hay cosa que asà solicite ambiciones en el ánimo como el clarÃn de la fama ajena: el mismo que atierra la envidia alienta la generosidad.