El Viento en los sauces
El Viento en los sauces
Mientras corría, esperando con avidez el momento de volver a verse en casa entre las cosas que conocía y quería, el Topo se dio cuenta claramente de que era un animal de campos cultivados y setos vivos, arraigado en el surco del arado, el pasto comunal, el sendero de las correrías vespertinas, el jardín bien cuidado. Que otros afrontaran las asperezas, la resistencia tenaz o el enfrentamiento abierto que exige la cruda Naturaleza: él debía ser prudente y quedarse en los gratos lugares para los que estaba hecho, que a su modo ofrecían suficientes aventuras para toda una vida.