El Viento en los sauces
El Viento en los sauces 
El Sr. Sapo
Era una mañana radiante de principios de verano; el río había recobrado sus orillas frondosas y el ritmo acostumbrado de su caudal, y el sol caliente parecía atraer hacia sí todo lo verde y espeso y puntiagudo, sacándolo de la tierra como si tirara de hilos. El Topo y el Ratón de Agua llevaban levantados desde el amanecer, muy ocupados con todo lo relativo a las barcas y el comienzo de la temporada de navegación: pintando y barnizando, arreglando remos, remendando cojines, buscando bicheros perdidos y cosas así; y estaban terminando de desayunar en su saloncito, hablando animadamente de sus planes para el día, cuando se oyó una fuerte llamada en la puerta.
—Vaya, qué lata —dijo el Ratón, volcado sobre su huevo—. Anda, Topo, sé bueno y ve a ver quién es, que tú ya has acabado.
El Topo fue a abrir y el Ratón le oyó en seguida dar un grito de sorpresa. Luego abrió de golpe la puerta del salón y anuncie solemnemente:
—¡El Sr. Tejón!
