El Viento en los sauces
El Viento en los sauces Mirando entre los árboles vio cómo su tren volvía a acelerar y desaparecía a toda marcha. Luego salió disparada del túnel la locomotora que le perseguía, rugiendo y pitando y cargada de todo tipo de gente que agitaba sus diversas armas y gritaba sin parar «¡Alto, alto, alto!». Cuando pasaron de largo el Sapo soltó una alegre carcajada… por primera vez desde que le encerraron en la cárcel.
Pero pronto dejó de reír, al percatarse de que ya era muy tarde y todo estaba oscuro y hacía frío, y se hallaba en un bosque desconocido, sin dinero ni cena alguna a la vista, muy lejos aún de sus amigos y su casa; y el silencio absoluto que le rodeaba, después del rugido y el traqueteo del tren, resultaba estremecedor No se atrevía a abandonar el cobijo de los árboles, por lo que se internó en el bosque con la idea de alejarse lo más posible de la vía del tren.