El Viento en los sauces
El Viento en los sauces —Sapito, no quiero apenarte después de todo lo que te ha pasado, pero en serio, ¿no te das cuenta de que has estado haciendo el asno de mala manera? Tú mismo dices que te han esposado y metido en la cárcel, que has pasado hambre, te han perseguido y aterrorizado, te han insultado y se han burlado de ti, te han tirado ignominiosamente al agua… ¡y encima una mujer! ¿Y te parece divertido? ¿Dónde está la gracia? Y todo porque se te ocurrió robar un coche. Sabes perfectamente que los coches sólo te han dado problemas desde la primera vez que viste uno. Pero si de verdad tienes que estrellarte, como te suele ocurrir cinco minutos después de arrancar, ¿por qué robarlos? Quédate inválido, si tanto te divierte, o arruínate para variar, si te empeñas, pero ¿por qué tienes que acabar en la cárcel? ¿Cuándo vas a ser razonable, y a pensar en tus amigos, y a intentar que estén orgullosos de ti? ¿Te crees que me encanta, por ejemplo, oír decir a los animales cuando paso que soy amigo de un presidiario?