El Viento en los sauces
El Viento en los sauces 
Camino adelante
—Oye, Ratoncito —dijo de pronto el Topo una radiante mañana de verano—, tengo que pedirte un favor.
El Ratón estaba sentado en la orilla del rÃo, cantando una cancioncilla. La acababa de componer él mismo, por lo que estaba muy absorto en su canto y no prestaba mucha atención al Topo ni a ninguna otra cosa. HabÃa estado nadando en el rÃo desde primera hora de la mañana, en compañÃa de sus amigos los patos. Y cuando los patos hundÃan de repente la cabeza en el agua, como suelen, buceaba y les hacÃa cosquillas en el cuello, justo debajo de donde hubiera estado su barbilla si los patos tuvieran barbilla, hasta que se veÃan obligados a salir de nuevo a la superficie a toda prisa, resoplando y sacudiendo las plumas con gran enfado, porque cuando tienes la cabeza bajo el agua es imposible decir todo lo que sientes. Al final le rogaron que se fuera y se ocupara de sus asuntos y les dejara en paz. Asà que el Ratón se fue y se sentó al sol en la orilla, y compuso una canción sobre ellos, que tituló:
CANCIONCILLA DE LOS PATOS
En el remanso del rÃo,
entre juncos salto a salto,
¡los patitos chapotean
con la cola bien en alto!
Colas blancas y patas amarillas,
